Parece mentira que la historia de las
cajitas empezara hace mas de año y medio.
Básicamente repartí mis pertenencias, metidas en 53 cajas, entre la casa de mi madre, la de mi abuela y el trastero de un amigo. Y, la verdad, es que tal y como anda ahora mi situación veía poco útil el seguir teniéndolas desperdigadas.
Así que hace un par de fines de semana estuvimos en España. La idea era coger las cajitas...que se dice pronto pero eran unas 40 y moverlas a este lado del canal de la mancha con una mudanza que tenía contratada.
Con el calor tan agobiante que hacía en Madrid, emprendimos rumbo a casa de mi amigo con dos coches. Lo llevamos todo a casa de mi abuela.
Y...fue en ese momento cuando me dije: "Elena, cierra los ojos y haz limpieza". Y es que todos guardamos cosas sin valor monetario, pero si personal, que al final no valen mas que para coger polvo.
Total, que dejamos las cajas en un total de 16. Y, mi madre que es muy lista, nos recomendó ir de compras de productos tipicos...y llenar mas cajas con ellos.
Al final del finde 17 cajas, una maleta y unos esquies emprendieron el viaje al otro lado del canal de la mancha...el contenido de las cajas es tan dispar como sábanas, toallas, fotos, vino, aceite...y botes de cardo y acelgas. :-)